Inserción global

V. Promover una inserción global con soberanía e independencia

A nivel internacional las élites globales equiparan el internacionalismo con el libre comercio, y a la globalización con el poder irrestricto de las corporaciones. Esa es la apuesta de la tecnocracia global: dar soporte ideológico a los intereses del capital y de los dueños de la tecnología por encima de las necesidades de los trabajadores, que constituyen la mayoría de la población.

La inserción subordinada en el proceso de globalización neoliberal, como furgón de cola de los E.E.U.U., con el TLC como instrumento liminar, no se ha traducido en un país más fuerte y con mejores condiciones de vida para sus habitantes. Todo lo contrario. Concentración de ingresos, entrega de las riquezas naturales y dependencia del exterior, dibujan un panorama complejo.

“En el concierto de naciones, México puede y debe jugar un papel diferente al actual. Geopolíticamente tiene todas las potencialidades para articular Norte y Sur, Este y Oeste, desde una perspectiva autónoma, no subordinada a los intereses de E.E.U.U. Y desde sus particularidades, replantear la relación con Latinoamérica y el mundo, con perspectiva multipolar”.

Llamado por México, 4 de febrero de 2017.

El mundo

1. Reformular la inserción del país en el proceso de globalización para hacerlo a partir de las necesidades propias y en función del desarrollo nacional definido en los puntos anteriores, como país soberano e independiente, en igualdad de condiciones.

2. Impulsar un nuevo orden mundial que reconozca la multipolaridad y la complejidad creciente, con instituciones actualizadas, dinámicas, democráticas e igualitarias, donde impere la resolución pacífica de los conflictos y donde el capital financiero tenga el marco jurídico regulatorio apropiado (ONU y sus organismos; FMI, BM, OMC).

3. Reconsiderar la relación con el poder financiero desde la perspectiva de que se necesita revertir la brutal concentración de riqueza prevaleciente y subordinar el mercado a la política.

La región

4. Replantear la política de alianzas a nivel regional, de proximidad a mexicano-americanos, centroamericanos y suramericanos. Fortalecer asociaciones de negocios, políticas y culturales en Centroamérica, Suramérica y con las comunidades mexicanas en el exterior.

5. Impulsar la integración de una comunidad de naciones de América Latina y el Caribe. En esa dirección revitalizar a la CELAC, como instrumento de integración de un bloque con beneficios compartidos y con posibilidades de acción conjunta en el proceso global multipolar.

6. Impulsar una nacionalidad latinoamericana común a todos los países de la región, que permita el libre tránsito y residencia de sus ciudadanos con doble o múltiple ciudadanía.

7. Desarrollar el potencial del país como articulador y vínculo de las relaciones Norte-Sur y Este-Oeste, capitalizando su condición de eslabón global.

8. Articular una estrategia independiente para la relación con la región Asia-Pacífico, considerando que se trata de la región más dinámica de la economía mundial.

Los tratados

9. Revisar todos los tratados comerciales para alinearlos con las prioridades establecidas en el proyecto de Desarrollo Nacional Integral, para el cual el libre comercio es un instrumento, no un fin en sí mismo ni un determinante del desarrollo del país. El dilema no es libre comercio versus proteccionismo, sino terminar con las políticas que protegen y dan seguridades a banqueros y burocracias globales y condenan a los trabajadores a una vida de precariedad e incertidumbre laboral y salarial.

10. Someter a referendo universal vinculatorio los proyectos de tratados internacionales que afecten el desarrollo socioeconómico del país y los intereses laborales, culturales, ambientales, tecnológicos e intelectuales.

11. Asumir un papel protagónico en temas como el cambio climático, la disputa global por el agua, la escasez de alimentos, la explotación irracional de recursos naturales, la desigualdad, la violencia (en particular la de género), el despojo, la discriminación, el armamentismo y el terrorismo.

12. Impulsar un esquema de acuerdos internacionales en donde las relaciones comerciales estén vinculadas al respeto a los derechos humanos; protección al medio ambiente; mejoramiento de las condiciones laborales; control de las empresas y a esquemas de financiamiento para el desarrollo, sin condicionamientos.

Los migrantes

13. Impulsar una política de acercamiento con la población de origen mexicano residente en E.E.U.U. y desarrollar con ellos programas de interés mutuo. Respaldar la agenda estadounidense de los mexicanos-americanos. Apoyar a los jóvenes “dreamers”.

14. Desarrollar en el país las condiciones apropiadas para que los habitantes no se vean forzados a migrar y apliquen aquí sus capacidades y esfuerzos. Las propuestas formuladas tienen, también, ese cometido.

15. Impulsar que las comunidades originarias radicadas en el extranjero, se conviertan en polos estratégicos de desarrollo regional trasnacional, que aprovechen y potencien la colaboración entre diáspora y residentes en México.

16. Implementar una política migratoria integral y transversal con enfoque de derechos humanos y de solidaridad latinoamericana, que genere acuerdos de movilidad regional México-Estados Unidos-Centroamérica, con igualdad de derechos económicos, sociales, culturales y políticos para los trabajadores migrantes, sus familias y sus comunidades.

17. Fortalecer la vocación de México como país de asilo y refugio.

En la emergencia

Muro fronterizo, migrantes y TLCAN configuran la médula de la agenda con E.E.U.U. impuesta por la nueva administración, misma que el gobierno de México acepta pasivamente sin contrapropuesta alguna. Se muestra con ello el grado de dependencia y vulnerabilidad en que se encuentra el país, a pesar de los esfuerzos discursivos, amplificados por las corporaciones mediáticas, para construir una visión que no tiene anclaje en la realidad. La debilidad, encarnada en el gobierno, se traduce en genuflexión para respaldar al vecino en sus conflictos bilaterales (Corea del Norte y Venezuela). México no está para eso, no es parte de su historia ni de los principios básicos de su política exterior.

18. Desarrollar una estrategia integral que involucre los temas acuciantes en la relación con distintos países y en los foros internacionales.

19. Rechazar terminantemente por todos los medios legales y diplomáticos la construcción del muro, en territorio de E.E.U.U., en su línea fronteriza con México.

20. Apelar a la Convención de los Derechos de los Trabajadores Migrantes y sus Familias para que se respeten los derechos humanos, en particular de los niños, y se garantice su defensa legal (aunque E.E.U.U. y Canadá no han ratificado su adhesión, el conjunto de naciones que sí lo hicieron pueden pronunciarse en la ONU).

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte es un poderoso instrumento para la implantación del modelo neoliberal en el país y después de 24 años lo que ofrece como resultado es una enorme dependencia económica de los E.E.U.U., un “desarrollo” distorsionado, concentración de riqueza y ningún beneficio para la mayoría del pueblo. El TLCAN ha sido construido y modificado para ser una carta de derechos de las grandes corporaciones, quienes deciden por encima de gobiernos electos y de los ciudadanos mismos.

En los hechos se traduce en bajos salarios para tener maquila competitiva en el país, mano de obra barata con los migrantes desplazados hacia el norte, ruptura de las cadenas de integración de valor, entrega de suelo a las corporaciones agroindustriales, desprotección de campesinos y productores nacionales, pérdida de autosuficiencia alimentaria, entrega de recursos naturales, e importación de bienes de consumo que se pueden producir en el país.

21. Revisar el TLCAN, como se plantea en el punto 9, en función de las prioridades establecidas en este programa, lo cual implica revertir su sentido y sus efectos, poniendo en primer lugar aquello que el tratado, con su enfoque actual, no puede solucionar: la pobreza, el desempleo, la violencia, el despojo de tierras y de recursos, la expulsión de población.

22. Asegurar que el TLCAN, y cualquier otro tratado, no contenga limitaciones de ningún tipo para la implementación de políticas públicas en cualquiera de las áreas productivas, de servicios, desarrollo tecnológico, propiedad intelectual, contenidos culturales, comunicación, y derechos laborales. Asegurar que no se afecte la capacidad de regulación del Estado mexicano.

23. Prepararse para un escenario sin TLCAN con una estrategia económica, industrial y comercial que descanse en el impulso y fortalecimiento a la integración vertical de sus cadenas de valor, y soporte para una inserción inteligente en la economía global.

24. El desarrollo de proveedores nacionales cobra importancia ante la posibilidad de que en el TLCAN aumente la exigencia de contenido regional de los productos que se intercambian. Este imperativo debe atenderse cualquiera que sea el desenlace del pacto comercial de América del Norte.

25. Eventualmente, el TLCAN deberá ser sustituido por un acuerdo para el desarrollo que elimine los incentivos actuales para mantener salarios de miseria y que incluya estándares laborales y ambientales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cuyo incumplimiento esté sujeto a sanciones comerciales. El nuevo acuerdo deberá incluir como actores a los propios trabajadores, cuyos intereses no han estado representados en una renegociación que sólo atiende a las voces de las cúpulas corporativas de la economía y de la política.

“No podemos proyectar hacia afuera lo que no somos adentro de nuestra propia tierra. Cualquier cambio en la política exterior mexicana implica profundas transformaciones internas. La inserción de México en el mundo será mejor cuando dentro del país mejoren los derechos humanos, la seguridad pública, la lucha contra la corrupción, la rendición de cuentas, el acceso a la justicia y una mejor calidad de vida de todos los mexicanos. Esa inserción debe concretarse desde la democracia real, la soberanía, y la independencia, con gobiernos al servicio del pueblo”.

Llamado por México, 4 de febrero de 2017.